Se llena de tiempo el tiempo
de trabajo mis días,
de noches de trasnoche,
de disfrute cómplice de la vida.
Las melodías son ahora de MP3,
pocas noches de música en paz,
ninguna mañana de reflexiones.
Lluvia de hacer todo,
como puedo,
como me deja la vida.
Permanencia en este presente
que corre delante mio,
como queriendo esperarme.
Y me encuentro,
a veces, me encuentro
con los silencios que me armo
y los ojos que me abrazan.
Y mis pocas realidades
y mis muchas utopías.
Estas utopías que son tan mias,
como mi manos.
Con ellas acaricio
esta sensaciòn de estar
y sueño con ese mañana
que siempre espera.
Me pido calma,
me pido un paréntesis,
que me deje respirar,
oxigenarme de ese aire
que rebrota mi cuerpo
y mi sientir.
Me exijo sonrisas varias
para las varias calenturas
y algunas tristezas.
Me exijo momentos varios
de amor y de amor
para no convertirme
en marioneta del reloj
y de la rutina.
Me exijo abrazos varios,
para no cerrar el telón
de lo sensible y humano.
Ni tanto que me lo exigo,
me regalo un conjunto
de cosas mias
y de otros .
Me regalo cielos claros,
y atardeceres oscuros.
Me regalo almas que me acompañan
y que me susurran los errores.
Me permito esos espacios
de regocijo hacia mi misma.
Me permito,
cuando puedo,
ser feliz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario